Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras, advirtió hoy en una entrevista publicada por Infobae que la logística es la variable que condicionará el crecimiento del sector minero argentino en los próximos años. Las posibilidades son grandes porque los volúmenes de transporte son enormes, tanto para la recepción de insumos en los yacimientos como para el traslado de los materiales que luego se comercializan, explicó el dirigente. El desafío, según Cacciola, es doble: preparar recursos humanos que conozcan los requisitos específicos de la actividad minera —empresas internacionales con normas rigurosas en seguridad, cuidado ambiental y compliance— y desarrollar la cadena de abastecimiento local para que el país capture mayor parte del valor de esa logística en lugar de depender de proveedores del exterior para los servicios más especializados. Un informe de Infobae publicado hace tres semanas precisa la escala del desafío: entre los proyectos de litio habrá uno o más en construcción todos los años entre 2026 y 2033, con mayor intensidad hacia 2028, 2029 y 2030. Para el cobre, las obras se desarrollarían principalmente entre 2026 y 2037, también con un pico de requerimientos hacia 2028 y 2029. En los años de mayor actividad constructiva del litio, las proyecciones contemplan demandas anuales que pueden alcanzar 450 kilómetros de tuberías, 10,5 millones de metros cúbicos de movimiento de suelos y 30 millones de metros cuadrados de geomembranas y geotextiles. Detrás de cada uno de esos materiales hay una cadena logística de importación que en muchos casos comienza en plantas de proveedores en Estados Unidos, Canadá, Australia y Europa, cruza miles de kilómetros de océano y termina en yacimientos ubicados a más de 3.000 metros de altura en la Puna argentina. Seabird Argentina opera en ese corredor desde su oficina en Mendoza, con acceso al corredor andino hacia los puertos chilenos del Pacífico y con trayectoria documentada en carga de proyecto para el sector extractivo argentino.
La escala que viene: cobre y litio en construcción simultánea
El dato más relevante del informe publicado hace tres semanas por Infobae sobre la expansión minera y la cadena logística es la simultaneidad de las construcciones. Hasta ahora, los proyectos de litio en Argentina se desarrollaron de forma relativamente escalonada: Cauchari-Olaroz primero, luego Olaroz, luego Rincón y los proyectos en Catamarca. Ese escalonamiento permitió que la demanda logística creciera de forma gradual. Lo que viene es diferente: entre 2026 y 2033, habrá uno o más proyectos de litio en construcción de forma simultánea, con el pico de demanda concentrado en 2028 y 2029, cuando también estarán en plena fase constructiva los primeros grandes proyectos cupríferos. Esa superposición de construcciones en el NOA y Cuyo —Taca Taca de First Quantum en Salta, Los Azules de McEwen en San Juan, Agua Rica de Glencore en Catamarca— generará una demanda de equipos importados que el propio estudio señala puede superar la capacidad disponible en algunos segmentos de la logística y el transporte especializado.
Cacciola lo dice con la claridad de quien lleva años en el sector: cuando hablo de local me refiero primero al país, y después a las provincias. La prioridad es dar trabajo a las comunidades cercanas y sostener el empleo nacional. Esa prioridad de localización de los servicios logísticos es también una oportunidad para los operadores argentinos con experiencia en el sector que puedan ofrecer los estándares internacionales que las empresas mineras exigen —certificaciones de seguridad, compliance, reportes ESG— desde una base operativa local.
El corredor andino como eje de la logística minera
Los yacimientos de litio de Jujuy, Salta y Catamarca, y los de cobre de San Juan y Salta, tienen en el corredor andino su principal vía de evacuación hacia los mercados de Asia. Los pasos fronterizos del NOA conectan esas provincias con los puertos chilenos de Antofagasta, Mejillones e Iquique, que tienen infraestructura especializada para carga a granel y minerales procesados y son la salida natural para los embarques con destino en Corea del Sur, China y Japón. Seabird Argentina tiene presencia propia en Mendoza, el nodo del corredor andino que articula los pasos fronterizos con Chile y que conecta las provincias mineras del NOA y Cuyo con los puertos del Pacífico. Esa presencia implica conocimiento de los procedimientos aduaneros de los pasos, las condiciones de circulación estacional y los requisitos de documentación para el tránsito internacional de materiales que en el caso del carbonato de litio clasifican como peligrosos bajo el Código IMDG. En el año en que la demanda sobre ese corredor está creciendo al ritmo que Cacciola describió y que los datos de exportaciones mineras confirman —88% más en el primer cuatrimestre de 2026 respecto a 2025— esa presencia operativa directa en el corredor es la diferencia entre gestionar las operaciones con eficiencia y hacerlo con los tiempos de coordinación que genera la intermediación a distancia.
