Argentina movilizó 12,2 millones de toneladas adicionales en los primeros siete meses de 2026

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El crecimiento de las exportaciones argentinas durante los primeros siete meses de 2026 tuvo un componente especialmente relevante para la logística: el país movilizó 12,2 millones de toneladas adicionales hacia los mercados externos respecto al mismo período del año anterior, según un informe de Infobae publicado el lunes 25 de agosto. Eso significa que el récord exportador no se explica solo por mejores precios internacionales sino por más carga física saliendo del país. Para el Centro de Estudios de la Realidad Argentina, las exportaciones del conjunto de 2026 alcanzarán los 103.200 millones de dólares, lo que superaría por primera vez en la historia la barrera de los 100.000 millones y representaría un crecimiento del 18% respecto al récord de 2025. Esas 12,2 millones de toneladas adicionales no se mueven solas. Necesitan camiones, terminales portuarias, buques, despachos aduaneros y operadores logísticos que articulen cada eslabón de la cadena. Para los agentes de carga internacional que coordinan exportaciones en los principales corredores del comercio exterior argentino, como Seabird Argentina, ese volumen adicional se traduce en mayor demanda de coordinación de embarques, gestión de documentación y presencia operativa en los puertos del litoral, del Atlántico sur y en el hub de transbordo de Santos.

Qué significa 12,2 millones de toneladas adicionales para la logística

El número parece abstracto hasta que se lo traduce en términos operativos concretos. Doce millones de toneladas adicionales de exportaciones en siete meses equivalen a aproximadamente 1,7 millones de toneladas más por mes que el año anterior. A razón de entre 25 y 60 toneladas por camión según el tipo de carga, eso implica entre 28.000 y 68.000 viajes adicionales de camión por mes hacia los puertos de embarque. En las terminales portuarias del Gran Rosario —que concentran el 75% de los embarques de granos y aceites— ese volumen adicional se suma a una infraestructura que ya operaba al límite de su capacidad durante los picos de la campaña agrícola.

El crecimiento en volumen físico es también una señal de que el motor exportador de 2026 no depende exclusivamente de los precios internacionales. Cuando las exportaciones crecen solo por precios altos, cualquier baja en los mercados internacionales puede revertir el superávit. Cuando crecen por volumen —más toneladas moviéndose hacia más destinos— la base exportadora es más sólida y menos vulnerable a los ciclos de precio. El informe de CERA señala ese punto como uno de los indicadores centrales a seguir en la segunda mitad del año: si la expansión continúa acompañada por mayores cantidades, el comportamiento de los volúmenes será el termómetro principal de la salud del comercio exterior argentino.

Los sectores que explican el salto en volumen

El crecimiento en toneladas adicionales fue liderado por tres sectores con dinámicas propias. El agro aportó el mayor volumen absoluto: la cosecha 2025/26 fue la mejor de la historia argentina con 163,2 millones de toneladas totales, y la liquidación de la producción se aceleró tras la unificación cambiaria y la reducción de retenciones anunciada a principios de junio. El maíz, el trigo y el girasol registraron exportaciones récord para el período enero-julio.

La energía fue el sector de mayor crecimiento relativo. El petróleo crudo se triplicó interanual en mayo y mantuvo niveles elevados en los meses siguientes, con Vaca Muerta superando los 900.000 barriles diarios y el oleoducto Vaca Muerta Sur previsto para entrar en operación antes del cierre del año. Cada barril de crudo que sale por Punta Colorada o por los puertos del Atlántico sur es un volumen que se suma a la logística de exportación pero que requiere infraestructura portuaria distinta a la de los granos: terminales especializadas, buques tanque, operativa de carga en monoboyas o en terminales de ductos.

La minería completó el cuadro con un crecimiento del 84,3% interanual en el primer cuatrimestre y proyecciones de exportaciones cercanas a los 10.000 millones para el año completo, según el secretario del sector. El litio, el oro y la plata explican el grueso del volumen, con destinos en Asia —Corea del Sur, China— y Europa —Alemania, Países Bajos— que requieren tránsito marítimo de largo alcance desde los puertos argentinos.

La demanda sobre la cadena logística en su punto máximo

El volumen adicional de exportaciones no se distribuye de manera uniforme en el tiempo: se concentra en los picos de la campaña agrícola —entre marzo y julio— y en los momentos de mayor producción energética, generando una presión sobre la infraestructura logística que no es permanente pero que en los momentos de mayor intensidad lleva al sistema a operar al límite de su capacidad.

En esos picos, la diferencia entre un operador logístico con relaciones establecidas con las líneas navieras —que puede asegurar espacio en los buques con anticipación— y uno que opera en el mercado spot —que paga sobreprecios por el espacio que quedó disponible— es directamente un costo mayor para el exportador. Seabird Argentina opera en los principales corredores de exportación argentinos con acceso a los servicios de las líneas navieras que cubren las rutas más activas del comercio exterior del país: el corredor con Brasil a través de Santos, el corredor con América del Norte hacia los puertos del Golfo y la costa este, y las rutas hacia Europa que el acuerdo Mercosur-UE activó con preferencias arancelarias desde mayo de 2026.

La proyección de 103.200 millones y lo que implica para el segundo semestre

La proyección de CERA de 103.200 millones de dólares en exportaciones para el año completo implica que el segundo semestre deberá aportar aproximadamente 54.000 millones de dólares, un ritmo mensual de entre 9.000 y 9.500 millones. Ese nivel es consistente con los registros de los mejores meses del primer semestre —mayo marcó el récord histórico con 9.537 millones— y con el efecto que la entrada en operación del oleoducto Vaca Muerta Sur tendrá sobre las exportaciones energéticas en el último trimestre del año.

Para los operadores logísticos que trabajan el corredor exportador argentino, esa proyección tiene una traducción operativa concreta: más volumen en el segundo semestre, más presión sobre las terminales portuarias en el momento en que el oleoducto empiece a mover crudo hacia Punta Colorada, y más demanda de coordinación en un sistema que ya está operando en máximos históricos. En ese contexto, la combinación de cobertura multimodal, presencia en los nodos logísticos más relevantes y despacho aduanero integrado que Seabird Argentina ofrece a sus clientes importadores y exportadores es la condición operativa que permite atender esa demanda sin generar cuellos de botella en ningún eslabón de la cadena.