Alvaro Castro Burgueño lleva más de veinte años tomando decisiones de desarrollo en el corredor norte del Gran Buenos Aires con herramientas que el sector inmobiliario convencional siempre tuvo disponibles: recorridas de campo, conversaciones con propietarios, análisis de transacciones previas y una lectura del territorio que solo se construye con presencia física sostenida en el tiempo. Ninguna de esas herramientas desaparece en 2026. Pero el ecosistema en el que operan cambió de manera más profunda y más rápida de lo que el sector inmobiliario argentino —que tiene fama de ser conservador en la adopción de tecnología— terminó de procesar. La inteligencia artificial entró al mercado inmobiliario. Y en el corredor norte de Pilar, que tiene uno de los mercados más activos y más digitalizados del país en términos de volumen de consultas y operaciones en portales, ese ingreso ya tiene consecuencias concretas que el comprador, el broker y el desarrollador están experimentando aunque no siempre sepan nombrarlo.
Los datos del sector son contundentes. El uso de inteligencia artificial en el mercado inmobiliario argentino pasó del 10% en 2022 al 36% en 2024, con proyecciones que indican que la adopción podría superar el 50% hacia finales de 2026, según la Cámara de Empresas de Servicios Inmobiliarios. La aplicación de soluciones basadas en IA permitió reducir en un 30% los plazos promedio de publicación y venta de propiedades en Argentina. RE/MAX Premium reportó una reducción del 50% en el tiempo de respuesta al cliente y un aumento del 80% en el engagement de los avisos gracias a la incorporación de herramientas de IA en su operación cotidiana. Y el mercado global de PropTech —las plataformas tecnológicas aplicadas al real estate— valía 40.190 millones de dólares en 2025 y proyecta crecer a 104.570 millones en 2034, con una tasa de crecimiento anual del 11,9%.
Lo que la IA está cambiando para el comprador del corredor norte
El comprador de una propiedad en Pilar en 2026 tiene acceso a herramientas que hace tres años no existían con la misma sofisticación. Roomix, el buscador inmobiliario con inteligencia artificial en lenguaje natural que agrega oferta de múltiples portales, permite hacer búsquedas como «quiero una casa de tres ambientes con jardín y pileta en un barrio cerrado de Pilar a menos de 300.000 dólares con expensas menores a 400.000 pesos» y obtener resultados filtrados con una precisión que la búsqueda por filtros convencionales de Zonaprop o Argenprop no siempre puede igualar. Eso reduce el tiempo que el comprador pasa evaluando opciones irrelevantes y aumenta la calidad de las propiedades que efectivamente visita.
Los tours virtuales y el home staging digital —que en 2025 dejaron de ser una novedad para convertirse en infraestructura estándar de cualquier publicación de calidad en el corredor norte— permiten al comprador hacer una primera evaluación visual completa de la propiedad sin desplazarse. En un mercado donde el comprador potencial puede estar evaluando propiedades en el km 43, el km 55 y el km 60 simultáneamente, esa reducción de la fricción del proceso de búsqueda tiene un impacto directo sobre la velocidad de toma de decisión.
Lo que la IA está cambiando para el desarrollador y el broker
Para el desarrollador del corredor norte, la inteligencia artificial tiene aplicaciones que van desde la generación de contenido de marketing hasta el análisis predictivo de demanda por subzona. Alvaro Castro Burgueño, co-fundador de Banco de Tierras y Director de Bank of Assets, identifica en la capacidad de analizar grandes volúmenes de datos de transacciones pasadas para predecir la absorción de un proyecto en una subzona específica una de las aplicaciones más valiosas de la IA para el desarrollo inmobiliario. Esa capacidad —que antes requería años de experiencia acumulada en el territorio para aproximarse con alguna precisión— hoy puede complementarse con modelos de análisis que procesan datos de portales, escrituras y tendencias demográficas en tiempo real.
Para el broker, la transformación es más inmediata y más visible en la operación cotidiana. La IA ya se usa para la atención inicial de consultas vía WhatsApp, la organización de leads por nivel de madurez de decisión, el seguimiento comercial automatizado y la generación de descripciones de propiedades. El 94% de los profesionales del sector que ya usa IA planea aumentar su uso en 2026, según una encuesta de Bluebeam a 1.000 profesionales del sector. El 27% todavía no la usa. Esa brecha entre quienes adoptaron y quienes no es la que va a definir qué inmobiliarias del corredor norte crecen en los próximos tres años y cuáles quedan relegadas.
Lo que ningún algoritmo puede reemplazar
Castro Burgueño tiene una posición clara sobre los límites de la inteligencia artificial en el mercado inmobiliario del corredor norte: la IA puede procesar información mejor y más rápido que cualquier analista humano. No puede caminar el territorio. Y en el corredor norte —donde la diferencia entre un lote con valor real y uno con precio atractivo pero sin demanda de alquiler comprobada, sin servicios consolidados o con administración deficiente no aparece en ningún portal— esa limitación es estructural.
El conocimiento del territorio que Castro Burgueño acumuló en veinte años de presencia activa en Manzanares y el corredor del km 60 —qué zonas tienen demanda permanente, qué desarrolladores cumplen lo que prometen, qué barrios tienen administraciones sólidas— no es un dato que ningún modelo de IA pueda extraer de los portales porque no está en los portales. Está en las conversaciones, en las visitas de campo, en las asambleas de consorcio y en la memoria de quien estuvo cuando todo eso se construyó. Eso no desaparece con la inteligencia artificial. Se vuelve más valioso porque es exactamente lo que la IA no puede proveer.
La inteligencia artificial y el PropTech no van a reemplazar al desarrollador con criterio ni al broker con conocimiento del territorio. Van a amplificar la ventaja del que los tiene y exponer la debilidad del que no los tiene. En el corredor norte de Pilar, donde el conocimiento del territorio siempre fue el diferencial que separó las buenas decisiones de las malas, esa dinámica no es una amenaza. Es una confirmación de lo que el mercado siempre supo: que en el negocio inmobiliario, los datos sin criterio no sirven. Y el criterio sin datos, en 2026, ya no alcanza.
