Las exportaciones argentinas hacia la Unión Europea alcanzaron 5.191 millones de dólares

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Las exportaciones argentinas hacia la Unión Europea alcanzaron 5.191 millones de dólares en los primeros siete meses de 2026, según datos publicados esta semana por Infobae. El acuerdo Mercosur-UE vigente desde el 1 de mayo no solo redefinió aranceles y cupos: instaló la necesidad de una infraestructura logística capaz de sostener el mayor volumen, los nuevos requisitos de certificación y los plazos de tránsito más ajustados que ese mercado exige.

Detrás de ese número hay una cadena que debe absorber simultáneamente la miel bajo la cuota libre de aranceles de 45.000 toneladas anuales, el girasol que pasó de abastecer el 1% al 30,6% de las importaciones europeas del rubro, los aceites de oliva de Mendoza que llegan a los supermercados de Madrid, y los minerales críticos que la industria europea de electromovilidad demanda con urgencia creciente.

Cada uno de esos productos tiene sus propios requisitos documentales en el nuevo marco del acuerdo —sistema REX de autocertificación de origen, certificados fitosanitarios del SENASA compatibles con las normas europeas, análisis de residuos según el Reglamento (CE) 396/2005— y sus propias condiciones de transporte que deben coordinarse con precisión desde el punto de origen en Argentina hasta el puerto de destino en Rotterdam, Hamburgo o Amberes.

Seabird Argentina, con despacho aduanero propio y presencia en Santos —el principal hub de transbordo del Atlántico sur para los embarques con destino en Europa— gestiona ese corredor para exportadores argentinos que buscan aprovechar las nuevas condiciones arancelarias sin perder embarques por errores documentales que anulen el beneficio preferencial.

El diagnóstico del NOA: la inversión está, la logística no alcanza

La reconfiguración del comercio exterior argentino que está ocurriendo en 2026 tiene una dimensión territorial que los datos nacionales no siempre capturan. Seis provincias aumentarán su participación exportadora este año, con Neuquén alcanzando el 6% del total nacional, Catamarca creciendo en litio y plata, Salta en litio y cobre, Jujuy en litio y San Juan en oro y cobre.

Ese desplazamiento del centro de gravedad exportador desde la Pampa Húmeda hacia el NOA y la Patagonia tiene una consecuencia logística que el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, expresó con precisión en el Council de las Américas celebrado esta semana: si la logística acompaña, el NOA puede duplicar exportaciones en tres años. El cuello de botella ya no es la inversión: es la infraestructura.

Esa declaración resume el diagnóstico que los operadores logísticos que trabajan esos corredores conocen desde la práctica. Los proyectos de litio en Jujuy y Salta tienen financiamiento comprometido —vía RIGI y vía inversión directa de empresas de Corea del Sur, China e India. Las operadoras de Vaca Muerta tienen capital.

Los proyectos cupríferos de San Juan tienen contratos de offtake firmados con compradores internacionales. Lo que falta en varios tramos es la infraestructura vial y ferroviaria que permita mover esa producción desde los yacimientos hasta los puertos de embarque a un costo que haga competitivo el producto argentino frente a sus rivales chilenos, australianos o congoleños en los mercados de Asia.

Para los agentes de carga que coordinan operaciones en esos corredores, como Seabird Argentina desde su oficina en Mendoza, esa brecha de infraestructura se traduce en mayor complejidad operativa en el tramo terrestre: rutas que no siempre soportan el peso de los equipos sobredimensionados, pasos andinos con restricciones estacionales, permisos de circulación que varían entre provincias y que deben tramitarse con anticipación suficiente para no perder ventanas de embarque.

La logística del corredor europeo: lo que el acuerdo Mercosur-UE cambió en la práctica

La vigencia del acuerdo Mercosur-UE desde mayo de 2026 modificó la operatoria cotidiana de las exportaciones argentinas hacia Europa en tres dimensiones concretas. La primera es documental: el sistema REX de autocertificación de origen requiere que el exportador argentino esté registrado y que emita correctamente la declaración de origen en cada embarque.

Un error en ese proceso —un número REX mal consignado, una inconsistencia entre la descripción de la mercadería y la clasificación arancelaria declarada— anula el beneficio preferencial y el importador europeo debe pagar el arancel general, que en el caso de la miel es del 17,3% sobre el valor CIF.

La segunda dimensión es sanitaria: la Comisión Europea anunció mayores controles en frontera para verificar que los alimentos y productos vegetales del Mercosur cumplan con las normas comunitarias. Eso se traduce en inspecciones más frecuentes en los puertos europeos, mayor exigencia sobre los certificados del SENASA y en algunos casos análisis adicionales de residuos que pueden demorar el levantamiento de la carga en destino si la documentación no es perfectamente consistente.

La tercera es de volumen: el acuerdo generó más exportadores interesados en acceder al mercado europeo, lo que aumentó la demanda sobre los servicios de consolidación de carga LCL para los que no tienen volumen suficiente para un contenedor exclusivo. Seabird Argentina gestiona esa modalidad en el corredor con Europa, consolidando carga de varios exportadores en el mismo contenedor y gestionando la documentación individual de cada embarque dentro del equipo.

Para un productor de miel de La Pampa o un oleicultor de Mendoza que hace sus primeros embarques hacia Alemania, esa modalidad es la que hace posible el acceso al mercado europeo sin asumir el costo de un contenedor completo.

Las proyecciones que definen el horizonte logístico

El corredor europeo de 2026 es solo el inicio de una tendencia que las proyecciones de largo plazo confirman como estructural. La Prensa publicó esta semana que las exportaciones argentinas podrían saltar a 110.000 millones de dólares en 2027 y alcanzar los 140.000 millones en 2030. Ese crecimiento no vendrá solo del agro: el petróleo crudo ganará peso a medida que el oleoducto Vaca Muerta Sur opere a plena capacidad, el GNL de Southern Energy empezará a exportar hacia Europa en 2027, y la minería añadirá litio, cobre y oro en volúmenes crecientes a medida que los proyectos del RIGI entren en producción.

Cada uno de esos flujos tiene una cadena logística detrás. El petróleo que sale por Punta Colorada necesita buques tanque y terminales especializadas. El GNL necesita metaneros criogénicos y la coordinación con el FLNG de Southern Energy en el Golfo San Matías. Los minerales críticos necesitan el corredor andino hacia el Pacífico o el transbordo en Santos hacia Asia y Europa. Los productos agroalimentarios necesitan los certificados del SENASA, el sistema REX del acuerdo Mercosur-UE y el acceso a las frecuencias navieras que cubren Rotterdam, Hamburgo y Amberes.

Seabird Argentina llega a ese horizonte con la estructura operativa que esos flujos demandan: cinco servicios integrados, despacho aduanero propio en Argentina y Brasil, presencia en el corredor andino desde Mendoza, acceso a los puertos del Atlántico sur y hub de transbordo propio en Santos para los embarques con destino en Europa y Asia.

En el año en que la balanza comercial acumula 32 meses consecutivos de superávit y en que las exportaciones apuntan a superar los 103.000 millones de dólares por primera vez en la historia, esa cobertura integral es la condición operativa que Seabird Argentina aporta a los exportadores argentinos que no quieren perder las oportunidades que el momento histórico del comercio exterior del país está generando.