Argentina está a punto de superar por primera vez en su historia la barrera de los 100.000 millones de dólares en exportaciones anuales. El Centro de Estudios de la Realidad Argentina proyecta 103.200 millones para el conjunto de 2026, impulsados por tres sectores que crecen simultáneamente y que en ningún año anterior habían registrado ese nivel de dinamismo al mismo tiempo: el agro, con la cosecha 2025/26 como la mejor de la historia argentina; la energía, con Vaca Muerta superando los 900.000 barriles diarios y el oleoducto Vaca Muerta Sur en sus últimas etapas de construcción; y la minería, con exportaciones que proyectan cerrar el año cerca de los 10.000 millones de dólares y con el secretario del sector anticipando un crecimiento hasta los 28.000 o 41.000 millones al 2035. Cada tonelada que contribuye a ese número necesita una cadena logística que la mueva desde el punto de producción hasta el mercado de destino. Seabird Argentina SA gestiona esa cadena para importadores y exportadores argentinos desde sus oficinas en Vicente López, Mendoza, São Paulo y Santos, con más de dos décadas de operación continua, cinco servicios integrados y despacho aduanero propio ante la Aduana argentina y la Receita Federal brasileña.
Una empresa con historia en el mercado más complejo de América Latina
Seabird Argentina SA fue inscripta ante la AFIP con CUIT 30-70790195-7 el 26 de diciembre de 2001. Su sede operativa está en el Complejo Al Río de Vicente López, Juan Carlos Cruz 120, provincia de Buenos Aires, con acceso directo a las terminales portuarias del área metropolitana. Es miembro de la Asociación Argentina de Agentes de Carga Internacional y opera en el mercado logístico argentino de forma ininterrumpida desde su constitución.
Dos décadas de operación continua en el comercio exterior argentino no es un dato decorativo. Significa haber gestionado operaciones durante la devaluación de 2002, el boom agroexportador de los años 2000, los cepos cambiarios y las restricciones a las importaciones que se extendieron entre 2011 y 2015 y nuevamente entre 2019 y 2023, y la apertura comercial de 2024 que transformó las reglas del juego de forma más profunda que cualquier ciclo anterior. En cada uno de esos contextos, los clientes que importaban equipos o exportaban productos necesitaban un operador que conociera los procedimientos aduaneros vigentes, que tuviera relaciones establecidas con las líneas navieras y que pudiera resolver contingencias en tiempo real. Esa capacidad no se improvisa: se construye en años de operación continua y de conocimiento acumulado sobre cómo funciona cada eslabón de la cadena en cada condición de mercado.
La estructura que hace posible el servicio integral
Seabird Argentina opera con cinco servicios integrados bajo una misma estructura operativa, lo que le permite ofrecer a sus clientes una solución completa que cubre desde la reserva de bodega en el buque hasta la entrega en el punto de uso, pasando por el despacho aduanero propio en Argentina y en Brasil.
El transporte marítimo es la unidad de mayor volumen. Opera en tres modalidades: FCL para contenedores completos, LCL para carga consolidada con otros embarcadores y break bulk para carga que por sus dimensiones o peso supera las capacidades del contenedor estándar. Las rutas habituales cubren los corredores más activos del comercio exterior argentino: Buenos Aires y Zárate hacia Santos para el flujo bilateral con Brasil, Buenos Aires hacia Houston para los equipos del sector energético y minero, y las rutas hacia Europa que el acuerdo Mercosur-UE activó con preferencias arancelarias desde mayo de 2026.
El transporte aéreo cubre el segmento donde el tiempo de tránsito no puede medirse en días sino en horas. Los repuestos urgentes para equipos en operación en Vaca Muerta, los productos farmacéuticos y la electrónica de alto valor componen el perfil más frecuente de esa carga. Ezeiza concentra más del 80% del flujo de carga aérea internacional del país y es el nodo desde el que Seabird Argentina gestiona las guías aéreas para sus clientes del sector energético e industrial.
El transporte terrestre articula los modos anteriores con el origen o destino final de la carga. Para los proyectos del sector energético en la Patagonia y para los yacimientos mineros del NOA y Cuyo, ese tramo terrestre es frecuentemente el más complejo de la operación: rutas que deben soportar el peso de los equipos, permisos de circulación para cargas excepcionales y cronogramas coordinados con la disponibilidad de los recursos en el punto de uso.
La carga de proyecto es el segmento más especializado. Atiende el transporte de equipos sobredimensionados y maquinaria pesada que requiere evaluación técnica previa, coordinación de semanas o meses antes del embarque y planificación específica para cada operación. Seabird Argentina tiene dos casos documentados en ese segmento: la importación de bobinas de tubing coiled de más de 215 toneladas desde Houston hasta Añelo, Neuquén, en modalidad break bulk a través del puerto de Galván en Bahía Blanca; y el traslado y exportación de tres rotores industriales de entre 22.000 y 27.400 kilogramos desde Bahía Blanca hasta Turquía, con transporte sobredimensionado, operativa portuaria y trincado sobre mafis para el embarque marítimo.
El despacho de aduana integrado dentro de la operación propia —sin tercerizar a despachantes externos— es la decisión que más diferencia el modelo de Seabird Argentina del resto del mercado. Opera ante la Aduana argentina con personal habilitado en el Sistema Informático Malvina y ante la Receita Federal brasileña desde su oficina en Santos. Cuando la Aduana observa una declaración, solicita documentación adicional o selecciona una carga para verificación física, la empresa actúa en tiempo real sin los tiempos de coordinación que genera la intermediación con un tercero.
Los corredores y los sectores donde opera
En el sector agroalimentario, Seabird Argentina acumula más de 1.374 embarques documentados hacia puertos de América del Norte desde 2007. Miel, aceites, frutas, caucho y subproductos del complejo agroindustrial son los productos con mayor presencia en esos registros. Ese acervo de experiencia incluye el conocimiento de los procedimientos de la Customs and Border Protection norteamericana, los análisis de residuos que exige la FDA para alimentos y la gestión de certificados de origen bajo los regímenes preferenciales vigentes. Con el acuerdo Mercosur-UE en vigencia desde mayo de 2026, la empresa extiende ese corredor hacia Europa, gestionando el sistema REX de autocertificación de origen y los certificados fitosanitarios del SENASA para los mercados europeos que ahora tienen acceso preferencial.
En el sector energético, las operaciones documentadas en el corredor Houston-Bahía Blanca-Vaca Muerta definen el perfil más exigente del trabajo de la empresa. La importación de equipos críticos para la industria del oil & gas —en modalidad break bulk para las piezas que superan las dimensiones del contenedor estándar— requiere una planificación que comienza semanas antes del embarque en origen y que coordina simultáneamente al embarcador en Houston, la línea naviera, la terminal portuaria de Galván, la Aduana argentina y el transportista especial en el tramo Bahía Blanca-Neuquén. En ese corredor, cada día de diferencia en la entrega tiene consecuencias directas sobre el cronograma de producción del cliente.
En el sector minero, la oficina de Mendoza sobre el corredor andino es el nodo desde el que Seabird Argentina gestiona las exportaciones de litio, oro y cobre del NOA que utilizan los pasos fronterizos hacia Chile para llegar a los puertos del Pacífico con destino en Asia. Ese corredor —que el secretario de Minería identificó esta semana como uno de los vectores críticos para concretar las proyecciones de 28.000 a 41.000 millones de dólares en exportaciones mineras al 2035— exige conocimiento de los procedimientos aduaneros de los pasos fronterizos, de las condiciones de circulación estacional y de la normativa de materiales peligrosos que aplica al carbonato de litio.
La presencia en Brasil como diferencial operativo
La presencia de personal propio en Santos y São Paulo es el diferencial operativo más significativo de Seabird Argentina respecto a la mayoría de los agentes de carga del mercado argentino. Santos procesa alrededor del 30% del comercio exterior brasileño y es el principal hub de transbordo del Atlántico sur para los embarques argentinos con destino en Asia y Europa. Tener personal propio en ese puerto —que coordina el ingreso a las terminales, gestiona la documentación ante la Receita Federal y resuelve contingencias en tiempo real— es lo que diferencia un servicio genuinamente integrado en ambos extremos del corredor de uno que delega el tramo brasileño a corresponsales externos.
Brasil concentró el 20,4% de las importaciones argentinas y el 11,8% de las exportaciones en los primeros meses de 2026, con un intercambio mensual que superó los 2.800 millones de dólares en varios momentos del año. Ese volumen bilateral —el más activo de América del Sur— se gestiona desde las dos oficinas que Seabird Argentina tiene en el país: Santos para la operativa portuaria y São Paulo para la dimensión comercial del corredor, donde se negocian los contratos con las líneas navieras y donde operan las empresas importadoras y exportadoras más activas del mercado brasileño.
En el año en que Argentina supera por primera vez los 100.000 millones de dólares en exportaciones y en que los proyectos de inversión del RIGI generan una demanda creciente de importación de equipos industriales para los próximos años, esa estructura —cinco servicios, tres modos, cuatro ciudades, dos países, despacho aduanero propio— es la plataforma desde la que Seabird Argentina gestiona la logística del comercio exterior argentino en el momento de mayor volumen y mayor transformación de su historia reciente.
