Los yacimientos de litio de Jujuy, Salta y Catamarca, y los de cobre y oro de San Juan y Salta, tienen un problema geográfico que ningún acuerdo de inversión puede resolver: están lejos del mar. Los salares de la Puna están a más de 3.000 metros de altura sobre el nivel del mar, en provincias que no tienen puertos propios y que distan cientos o miles de kilómetros de las terminales marítimas del Atlántico sur. En ese contexto, el corredor andino hacia los puertos chilenos del Pacífico es para muchos de esos yacimientos la ruta logística más eficiente: más corta en kilómetros que el corredor atlántico, más directa hacia los mercados asiáticos que concentran la demanda de litio y cobre, y equipada con terminales portuarias en Antofagasta y Mejillones que tienen infraestructura especializada para minerales a granel. Operadores como Seabird Argentina, con oficina propia en Mendoza sobre los principales pasos fronterizos hacia Chile, gestionan ese corredor para las exportaciones mineras del NOA que eligen la salida por el Pacífico.
Los pasos fronterizos y sus características
El corredor andino argentino tiene múltiples pasos fronterizos hacia Chile, cada uno con características operativas distintas que condicionan qué tipo de carga puede circular por ellos y en qué momentos del año.
El Paso Cristo Redentor, en Mendoza, es el más activo del país por volumen de comercio exterior. Está habilitado para todo tipo de cargas y tiene infraestructura de control aduanero y sanitario permanente en ambos lados. Está ubicado a 3.200 metros de altura y tiene restricciones de circulación en invierno por nevadas que pueden cerrarlo durante días o semanas. Para las exportaciones mineras del sur de Mendoza y de San Juan, es el paso de referencia hacia los puertos de Valparaíso y San Antonio en Chile.
El Paso de Agua Negra, en San Juan, está en proceso de construcción de un túnel que cuando esté terminado —proyectado para los próximos años— conectará San Juan directamente con La Serena en Chile, reduciendo significativamente el tiempo de tránsito hacia los puertos del norte chico chileno. Para los proyectos cupríferos de San Juan —Los Azules, El Pachón— este paso es el más relevante porque reduce el tramo terrestre hacia los puertos de la región de Coquimbo.
Los pasos del NOA —Jama en Jujuy, Sico y Socompa en Salta— son los más relevantes para los proyectos de litio de la Puna. El Paso Jama, a 4.200 metros de altura, conecta Jujuy con la región chilena de Tarapacá y es la ruta más directa hacia los puertos de Iquique y Antofagasta, los principales puntos de embarque del litio latinoamericano hacia Asia. Tiene restricciones estacionales menos severas que el Cristo Redentor porque la latitud más baja reduce las nevadas, pero las condiciones de altura extrema condicionan la circulación de vehículos pesados y requieren vehículos con motores adaptados a la baja presión de oxígeno.
Los procedimientos aduaneros del tránsito internacional
Exportar mineral argentino por un puerto chileno requiere gestionar dos sistemas aduaneros en secuencia. Del lado argentino, el mineral debe tener su despacho de exportación ante la Aduana argentina, con la declaración del valor FOB, la posición arancelaria correcta y los certificados de análisis del SEGEMAR para el litio o los certificados de origen correspondientes. Ese despacho habilita la salida del mineral del territorio argentino.
Para el tránsito por territorio chileno hasta el puerto, se requiere un documento de tránsito aduanero que acredite que la mercadería entra a Chile solo para transitar hacia el puerto de embarque y no para ser comercializada en el mercado chileno. La aduana chilena —el Servicio Nacional de Aduanas— tiene procedimientos específicos para el tránsito de minerales, que incluyen la verificación del peso y la composición de la carga y la habilitación del transportista para operar en tránsito internacional. En el caso del carbonato de litio, clasificado como material peligroso de clase 9, los requisitos de documentación de tránsito incluyen además la Declaración de Mercancías Peligrosas bajo el Código IMDG y la verificación del embalaje certificado.
Los puertos del Pacífico como destino del corredor
Los puertos chilenos que reciben la mayor parte de los minerales argentinos en tránsito son Antofagasta y Mejillones en el norte de Chile, y en menor medida Iquique. Antofagasta es el principal puerto de exportación del cobre chileno y tiene infraestructura especializada para carga a granel —cintas transportadoras, silos de almacenamiento, equipos de carga directa en buque— que también puede usarse para los minerales argentinos en tránsito. Mejillones es un puerto industrial de menor escala pero con acceso ferroviario y capacidad para cargas especiales. Iquique tiene menor capacidad para minerales a granel pero mayor frecuencia de servicios navieros hacia Asia por su posición geográfica más septentrional.
Desde esos puertos, los buques de largo alcance conectan con los mercados de destino del litio argentino: Busan y Gwangyang en Corea del Sur —donde están las plantas de Samsung SDI y POSCO—, Shanghái y otros puertos chinos, y los puertos alemanes del norte —Hamburgo— para las exportaciones hacia Europa. Los tiempos de tránsito desde Antofagasta hacia Busan oscilan entre 18 y 22 días, significativamente menos que desde los puertos del Atlántico sur con transbordo en Santos, lo que es una de las razones principales por las que el corredor andino es competitivo para los embarques con destino asiático.
Seabird Argentina en el corredor andino
Seabird Argentina tiene su oficina de Mendoza posicionada específicamente para gestionar el corredor andino hacia Chile. Esa presencia implica conocimiento directo de los procedimientos aduaneros de los pasos fronterizos, las condiciones de circulación estacional y sus impactos sobre los cronogramas de exportación, los transportistas habilitados para materiales peligrosos en rutas de montaña, y los tiempos de tramitación de los documentos de tránsito internacional en cada paso. Ese conocimiento —que solo se construye con presencia operativa directa en el corredor, no con coordinación a distancia desde Buenos Aires— es el activo central que la empresa aporta a los proyectos mineros del NOA y Cuyo que utilizan el Pacífico como salida hacia los mercados de Asia.
